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La historia "La razón de mi existencia" está siendo modificada. Estoy corriguiendo faltas ortográficas y argumento. Hay 19 capítulos corregidos. Disculpen las molestias :)

jueves, 16 de febrero de 2012

Capítulo 21: Venciendo los obstáculos.


Capítulo 21: Venciendo los obstáculos




Pov Bella:


Lo sentí moverse delante de mi cuerpo y antes de dejar escapar un chillido histérico vi como Edward se abalanzaba hacia James, el cual estaba aún tumbado en el suelo quejándose por el primer golpe de Edward.

Cerré mis ojos impulsivamente al ver como la gran y fuerte mano de Edward se estampaba contra la cara de James.


Cerré mis ojos ante tal vista, no soportaba esta situación. Apreté mis puños hasta clavar mis uñas en las palmas de mis manos. Sentía mis dedos doler debido a la fuerza que estaba ejerciendo, mas no me importó, abrí mis ojos en el momento justo en el que Edward estaba dando un puñetazo en el estómago de James. Ni siquiera me había percatado de cuando se habían puesto de pie. Escuché la errática respiración de James y un jadeo en cuanto otro puño de Edward fue a parar a su rostro. Vi su labio sangrar, me dirigió una mirada de odio y después asestó sobre Edward pero él logró esquivar el golpe y agarró su brazo hasta retorcerlo.



Nunca se me habría ocurrido pensar que Edward sabía defenderse tan bien y eso, aunque no era lo correcto, me alegró a sobremanera. Ya me estaba cansando de esta situación tan desesperante.
Vi como jaló del brazo de James hacia su espalda haciendo que este gimiera de dolor, pero sin saber cómo logró zafar su brazo y alejarse de Edward. Cerré mis ojos antes de ver como él recibía un fuerte puñetazo en la cara, haciendo sangrar su labio. No quería ver más, no necesitaba ver más.



Todos mis problemas siempre venían respaldados por James. Lo odiaba, como nunca había odiado a nadie. Siempre jodía mi vida sin importarle nada, no podía dejarme empaz, nunca me dejaría ser feliz y lo peor de todo estaba involucrando a Edward en todo esto y juré que no le permitiría eso.



Escuché un par de golpes más y pensando en Edward abrí mis ojos nuevamente para ver como él tenía a James agarrado por el cuello de su camisa y lo elevaba del suelo debido a que era más alto. James pataleaba inútilmente, viéndose patético. Edward lo elevó más antes de soltarlo con brusquedad y tirarlo al piso, este cayó sentado y se retorció en el suelo



—No se te ocurra volver a acercarte a ella o la próxima vez no me detendré. —Gritó Edward furioso antes de darse la vuelta y caminar en mi dirección. Yo estaba temblando en mi sitio, estática, ni siquiera podía pronunciar una simple palabra. Jadeé en cuanto vi el rostro de Edward, tenía sangre en su labio y en la ceja, me horroricé de esa imagen y cerré los ojos fuertemente por unos segundos y en cuanto los abrí pude ver casi a cámara lenta como James se levantaba del suelo y corría en dirección a Edward.



-—¡Edward cuidado! —Grité, pero fue en vano, pues James le había dado un golpe en la espalda, haciendo que este se inclinara hacia delante para soportar el dolor. No me dio tiempo de reaccionar, quise correr hacia Edward para saber como se encontraba, pero en menos de un parpadeo vi de nuevo a James correr, pero esta vez en mi dirección. Corrí horrorizada lo más rápido que pude, pero me sentí débil.  En pocos segundos tenía los brazos de James en mi cuello. Gemí en cuanto sentí la presión en mi garganta, cortándome la respiración. Giró sin soltar mi cuello y miró a Edward que nos observaba con los ojos muy abiertos y sus puños cerrados. James colocó un brazo en mi cuello y apretujó mi garganta, jadeé y tosí fuertemente.



—Bella… —Susurró Edward mirándome cauteloso. Avanzó un paso sigiloso pero James lo notó.

—Si te acercas tu querida Bella no lo cuenta. —Le dijo entre carcajadas escandalosas.

—¿Por qué haces esto James? —Le pregunté con voz trémula.

—Es simple Bella, tú me perteneces, no te dejaré ser feliz con otro que no sea yo, eres mía. —Susurró la última palabra en mi oído. Me estremecí debido a la repulsión que me causaba.



—Yo no soy nada tuyo, tú jodiste mi vida, la destrozaste sin importarte nada, me fuiste infiel, me maltrataste y después me violaste. No tienes derecho de reclamarme nada. Eres un maldito egoísta.

—No, no, no, eso te lo buscaste tú solita Bella. Ya sabes que yo te amo. —Parecía totalmente fuera de sí, estaba loco.

—Tú eres un monstro sin alma, no puedes amar, destruyes todo a tu paso, me das asco, ¡asco! —Chillé.

—James suéltala. —Intervino Edward intentando acercarse, pero James apretó más su brazo.



—No te acerques, ya sabes que me dará igual matarla. —Espetó a lo que Edward se detuvo en ese mismo momento. Las lágrimas no tardaron en aparecer, estaba desesperada, atemorizada y horrorizada con todo, la frialdad de James era extrema.

—No llores amor, todo saldrá bien. — Me dijo Edward con voz aterciopelada intentando calmarme.

—Vete Edward, vete por favor, yo podré con esto. —Rogué.

—Nunca. —Prácticamente gritó y hasta James se sobresaltó. —Nunca  pidas que me aleje de ti, no se te ocurra ni si quiera pensar en decir esas palabras, estaré a tu lado siempre. —Me dieron ganas de llorar ante sus palabras.



—Conmovedor. —Dijo James con burla. —Se aman tanto, es tan bonito. —Rió mientras fingía secarse una lágrima imaginaria. —Pero como no todo es de color de rosa ahora tú, señaló a Edward, verás como tu mujer todavía se excita con mi toque. —Abrí los ojos abruptamente ante sus palabras, no tardé en sentir la mano izquierda de James en mi cuerpo. Me removí fuertemente pero no logré nada, mis fuerzas eran nulas. Me culpé por ser tan débil y más lágrimas cayeron por mi rostro. Cada una dolía, dolía tanto que parecía que quemaban, odiaba esta situación, solo quería ser feliz y hacer feliz a Edward, pero con James de por medio nunca lo conseguiría.



Apretó mi pecho derecho fuertemente sobre la ropa, haciéndome gemir de dolor, sus manos eran ásperas y su tacto tosco.

—Me… Me duele… —Dije con voz amortiguada.

—¡No la toques! —Gritó Edward desesperado. Lo miré de manera suplicante.

—Yo fui el primero en tocar todo su cuerpo, me pertenece. —Espetó James bajando su mano por mi estómago hasta llegar a la cintura de mis vaqueros.

—¡No! —Grité. Sentía asco, repulsión por su toque, me removí más fuertemente pero como antes fue en vano. Sentí sus dedos colarse por la cinturilla de mi pantalón y supe que todo estaba perdido.



Miré por última vez el perfecto rostro de Edward, en sus ojos solo vi dolor y desesperación. Necesita recordar su extrema belleza, sus facciones angelicales para soportar esto. Una suave lágrima de frustración y rabia cayó de mi ojo derecho, a la cual le acompañaron muchas más, ya no podía detenerlas.
James, sin desatar el botón, logró meter  su mano dentro del pantalón pero no de la ropa interior. Intenté de nuevo zafarme de su agarre y solo conseguí que trastabillara un poco y su mano saliera de donde estaba.



—Cálmate zorrita, sé que te gusta esto. —Habló volviendo a meter su mano en mi pantalón.

—James suéltala, haz conmigo lo que quieras pero suéltala, ella no merece esto, déjala, a cambio yo recibiré todos los golpes que quieras, pero por favor no le hagas nada, no la toques. —La suplicante voz de Edward provocó un fuerte dolor en mi pecho. Él no merecía esto.

—Tú no me sirves de nada, a quien quiero yo es a ella. —Movió su mano con furia, me atacaron unas ganas enormes de vomitar.



—Vete… —Le susurré a Edward, pero negó con la cabeza. —Por favor… —Insistí pero él se quedó petrificado en su sitio y mirando hacia el frente con los ojos muy abiertos, pero en unos segundos logró disimular su asombro y me miró de nuevo.

—¿Listo para ver a tu querida Bella conmigo? —Le preguntó James, pero Edward se mantuvo callado y estático en su sitio.



—¡Las manos arriba, quedas detenido, suelta a la chica! —Gritó una tercera voz masculina que no reconocí. —¡Suéltala ahora! —Volvió a decir la misma voz más grave. Sentí mi cuello ser liberado y como era empujada contra el suelo, que estaba cubierto de arena. Caí de rodillas y sentí unos apresurados pasos acercarse a mí. Me tensé en el acto pensando que era James de nuevo, intenté defenderme. Cayó de rodillas a mi lado y en cuanto sus brazos me rodearon supe de quien se trataba, su calidez era inimitable, pero más su olor. Me abracé fuertemente a él mientras escondía mi rostro en su cuello y lloraba amargamente.



—Ya pasó todo amor, estás a salvo. —Me consoló.

—Edward… —Susurré entre sollozos.

—Estoy aquí amor, contigo. —Me apretó más contra su cuerpo y aspiró el olor de mi pelo, mis sollozos se fueron deteniendo hasta convertirse en pequeños hipidos.

—Mi Bella, solo mía, te amo, te amo. —Susurraba Edward suavemente cada palabra en mi oído. Apreté mis brazos a su espalda y aspiré su olor, cerré mis ojos e intenté imaginar que todo había sido una pesadilla.  



Edward me separó de su cuerpo y sentí la necesidad de lanzarme contra él y apretarlo más, pero esa necesidad desapareció en cuanto sentí sus suaves labios sobre los míos en un beso tierno y lleno de amor y cariño.  Profundicé el beso haciendo que durara más, aguanté pegada a él todo lo que mis pulmones dieron de si, nos separamos y besó mi frente tiernamente antes de abrazarme y levantarme del suelo en sus brazos.  Me apreté contra él y volví a esconder mi rostro en su cuello.

—Te amo… —Le susurraba continuamente en su oído a lo que él sonreía.



Tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga puede ser usado en su contra en un tribunal. Tiene el derecho de consultar con un abogado y tenerlo presente durante el juicio, si no puede pagar uno se le asignara uno de oficio. —Escuché la misma voz de antes leerle los derechos Miranda a James. Separé mi rostro del cuello de Edward y pude ver a tres policías, dos agarrando los brazos de James y otro hablando por una especie de walkie talkie. Colocaron las esposas a James y lo metieron bruscamente en el coche de policía, el cual había aparecido de la nada.



En pocos minutos llegó una ambulancia y los enfermeros del EMT se acercaron a nosotros.

—¿Están bien?, ¿están heridos? —Nos preguntaron, iba a decir que todo estaba bien pero Edward se me adelantó.

—Tienen que revisarla, ese maldito apretó su cuello durante mucho tiempo. —Su voz sonó fúrica.

—Estoy bien… —Pronuncié levemente.

—Será mejor que venga con nosotros, es mejor asegurarse de que todo está en regla. —Dijo el paramédico y no pude más que resignarme.  Edward me dejó en el suelo y dos enfermeros me llevaron hacia la ambulancia para tenderme en una camilla. Edward entró detrás de mí y me sonrió cálidamente, le devolví la sonrisa y sentí como las puertas de la ambulancia eran cerradas.



Llegamos en poco tiempo al hospital y dos enfermeras se hicieron cargo de mí llevándome a una sala para revisarme. Otra se llevó a Edward, haciendo que desapareciera de mi campo visual.

Me sacaron sangre, revisaron mi cuello y me hicieron ciertas pruebas para comprobar que todo estaba en orden.  
Me dieron unos analgésicos para el dolor los cuales los tomé rápidamente.


Cuando salí me encontré con Edward, estaba esperando por mí en la puerta. Tenía dos puntos de pega en su ceja, corrí hacia él y lo abracé con todas mis fuerzas, fui recompensada con sus brazos en mi espalda y poco después sus labios sobre los míos y sobre mi frente.

—¿Estás bien pequeña?, ¿tienes heridas? —Preguntó examinándome con la mirada.

—Tenemos que ir después a por los resultados, por ahora solo me han dado unos analgésicos para el dolor, pero todo está bien.

—Esperemos que todo esté en regla.

—Seguro. —Le susurré antes de volver a besarlo.



Necesitaba sentirlo, saber que estaba ahí, saber que jamás se separaría de mi lado. Necesitaba que sus brazos me arroparan para sentirme completa y segura al cien por cien. Sus labios y sus palabras sanaban mis heridas, internas y externas, ya que con él a mi lado todo lo demás dejaba de importarme.
Con solo saber que él me amaba y que permaneceríamos juntos siempre yo era la mujer más feliz.



Dos policías interrumpieron nuestro momento para mirarnos amablemente y sonreír.
—Necesitamos sus declaraciones, acompáñenos por favor. —Los dos asentimos y los seguimos. Las interrogaciones, supuse, se darían en una oficina del hospital.

Les contamos todo lo sucedido y no pude contener las lágrimas mientras hablaba, todo era demasiado doloroso. Edward pasó sus manos por mi espalda y me reconfortó. Tuve que apoyarme en él para sentirme más segura y fuerte para seguir hablando.



—¿Cómo supieron lo que estaba pasando? —Preguntó Edward. Esa era una duda que yo también tenía.

—Nos llamó un mujer que pasaba por ahí haciendo footing. Escuchó las voces y se alarmó, cuando vio la escena, escondida tras unos arbustos, llamó alarmada y asustada.

—Ahora lo entiendo. —Hablé pensando en aquella mujer que nos había salvado. 

—Gracias por todo. —Le dijo Edward.

—Es nuestro deber, ahora que ya todo está aclarado se les mantendrá informados, seguramente tengan que declarar ante un juez pero tal vez no sea necesario.

Asentimos.



Íbamos a irnos pero aún tenía algo que resolver.

—Perdone señor… —Miré su placa. —Parker. —Me miró atentamente.
—Hace unos años yo puse una denuncia por maltrato a este mismo hombre, pero nunca recibí ninguna noticia sobre ello, fue como si nunca lo hubiera hecho. —Me miró con el entrecejo fruncido. —Necesito saber que fue lo que pasó. —Aclaré.

—Llamaré a la central de datos para saberlo, espere un poco. —Asentí mientras veía como sacaba un viejo teléfono de su bolsillo y se lo pegaba a su oreja después de marcar.



Sentí la mano de Edward apretar la mía levemente, nunca le había contado nada sobre ello y sabía que quería saber qué sucedía.
—Te lo explicaré todo. —Le susurré cerca del oído. Asintió.

—Necesito saber acerca de una denuncia puesta hace… —Me miró y en un leve susurró le contesté que “tres años” y él lo repitió.

—A nombre de Isabella Marie Swan. —Contestó mirando los datos que le habíamos dado. —Una denuncia por maltrato… Sí de género… Puesta a James Salvatore… Nunca le llegó una respuesta a la señorita Swan. —Me miró y yo asentí. —Okey espero.



Nos  observó unos segundos y después bajó la mirada concentrado en la llamada.  
—Sí, yo también pienso que es una trampa. —Abrí mis ojos ante sus palabras. —Sí, yo se lo diré, ese hombre pasará el resto de su vida en la cárcel.  

—¿Qué pasó con esa denuncia? —Pregunté en cuanto el agente Parker cerró la tapa de su teléfono.
—Esa denuncia fue cancelada por usted misma señorita Swan.

—Imposible. —Alcé más de lo debido el tono de mi voz.

—Sé que todo es una trampa del señor Salvatore, tranquila, lo inculparemos por falseamiento de datos oficiales.

—Está bien, solo quiero que pague por el daño que me causó, tanto antes como ahora. —Intenté tranquilizarme.

—Quédese tranquila, pasará muchos años tras las rejas. Tenemos más acusaciones  a su nombre. —Solo asentí y salí junto a Edward de la mano hacia los pasillos del hospital.



Fuimos a la cafetería del hospital, teníamos cuarenta y cinco minutos libres. Pasado ese tiempo teníamos que subir hacia la misma habitación en la que me habían atendido para que nos dieran los resultados de las pruebas.
—No creas que quise ocultarte eso, simplemente lo olvidé y ahora, con todo lo que ha pasado, lo he recordado. —Le aclaré rápidamente a Edward, no quería malos entendidos.

—Ya lo sé amor. Nunca lo he pensado, sé que tu vida ha sido muy difícil y tampoco esperé que me lo dijeras todo de golpe. Tenemos mucho tiempo… —Acarició mi mano dulcemente, le sonreí.

—Gracias. —Me acerqué más hacia él y me dejé acurrucar por sus cálidos brazos.



—Recuerda que te dije que todo lo que me pasó con James terminó cuando tenía dieciocho años y pasó bueno… Tú sabes. —Asintió. —Estuve cerca de dos años tranquila, si se le puede llamar así. Ingresé en la universidad y me dediqué de lleno a los estudios para intentar olvidar y sanar aunque era muy difícil.
Cuando tenía más o menos veintiún años James reapareció en mi vida e intentó volver a controlarme, más o menos como ahora pero no tan extremista. Tenía miedo, estaba sola y aunque tenía a mis amigos no quería meterlos en ese lío, por lo que decidí poner una denuncia por malos tratos a James y pedir una orden de alejamiento. —Suspiré recordando.



—Todo pareció ir bien. Quedaron en avisarme de qué sucedía con James y me concedieron la orden de alejamiento. Pocos meses después de eso James desapareció totalmente, hasta ahora… —Mi voz se entrecortó, sentía los brazos de Edward apretarme más fuerte.
—Nunca me llegó ninguna carta de aviso o alguna noticia, nada, era como si nunca hubiera puesto una denuncia y aunque me extrañó mucho lo dejé pasar porque como dije James no volvió a aparecer en mi vida.
—Seguramente él manipuló todo.

—Es lo que pienso. —Confirmé.
—Todo se resolverá amor, ya verás como lo inculpan de todo el mal que ha hecho y estará bastante entre rejas.



Asentí concordando con él.
—Tienes razón, ahora no se opondrá más en nuestro camino.

—Sí, podremos ser feliz para siempre. —Me sonrió tiernamente.
—Gracias por estar a mi lado. —Me acerqué a sus labios.

—No podría separarme de ti nunca. Te amo, eres una parte de mí, la razón de mi existencia. —Acortó la distancia y acarició mis labios con los suyos.
Disfruté de ese beso como nunca. Fue tierno y suave, disgustamos nuestras bocas a gusto, sin interrupciones, solo queríamos sentirnos el uno al otro, demostrar todo lo que sentían nuestros corazones.



Los cuarenta y cinco minutos se pasaron rápidamente, por lo que nos dirigimos hacia la consulta del doctor en la que nos habían citado. No tuvimos que esperar mucho, en cuanto llegamos al pasillo correspondiente una enfermera nombró mi apellido y los dos pasamos a la sala. Dentro el doctor nos sonreía amablemente desde la silla de detrás de su escritorio.
Edward cerró la puerta y ambos nos sentamos frente al doctor.



—Isabella Swan ¿cierto? —Preguntó mirándome. Asentí levemente.

—Bien, ya tengo los resultados de todo. —Estiró su brazo para coger un sobre tamaño folio y después de abrirlo y revisarlo de arriba abajo, sonrió mientras nos miraba. Dejó las hojas sobre la mesa.

—Tienes todo normal, los niveles que debes tener están en perfecto estado, pero… —Lo miré sorprendida ante la mención de la última palabra.



—Tienes la  hormona gonadotropina coriónica humana elevada. —Lo miré con total desconcierto ante la mención de esas palabras, pues no tenía ni idea de su significado.

—¿La qué? —Le pregunté alertada.

—Tu índice de hCG es elevado, está en 15 mIU/ml.

—¿Y eso significa…? —Dejé la frase incompleta, estaba hecha un lío.

—Enhorabuena —Sonrió. —Estás embarazada de cinco semanas.






Hello People! :)

¿Cómo están? Espero que estén de lujo, ya pronto llega el fin de semana así que a pasarlo pipa xD.

Bueno aquí les dejo un nuevo capítulo recién sacado del horno, osea mi cabeza jejeje, espero lo disfruten y les guste. A mi parecer está cargadito de sorpresas y aunque es corto, para lo que suelo escribir, viene completito, completito. (:



Déjenme su opinión, ya saben que estoy abierta a sus palabras. Me pueden ayudar a pensar en como será el siguiente capítulo, las ideas nunca vienen mal.

Esta historia está ya casi rozando el “The end” xD, así que ya saben, dentro de nada lo verán.



Les informo de dos cositas.
No se si saben que estoy restaurando los capítulos principales de esta historia, los encuentro muy sosos y con demasiadas faltas de ortografía y puntuación. Hay cuatro corregidos, pueden pasar si quieren :)

Dos, escribí una nueva historia, se llama “Historia de amor”, las invito a leerla, espero les guste.


Kisses.

By: Crazy Cullen.

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