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La historia "La razón de mi existencia" está siendo modificada. Estoy corriguiendo faltas ortográficas y argumento. Hay 19 capítulos corregidos. Disculpen las molestias :)

miércoles, 24 de agosto de 2011

Capítulo 9: Confusa y asustada.

Capítulo 9: Confusa y asustada.

Pov Bella:

Hoy era mi cumpleaños número 17, me sentía emocionada y enormemente feliz. No me gustaban mucho las fiestas, pero no sé porque sentía que una gran sorpresa me deparaba hoy en mi fiesta.
Alice parecía un duende con sobredosis de cafeína, iba de aquí para allá sin parar dando saltitos y correteando por toda la casa organizando todos los preparativos para mi fiesta. Se celebraría esta noche a las 22:30.

Me tuvo más de una hora atrapada en mi cuarto mientras me maquillaba, peinaba, arreglaba y mil cosas más, terminé exhausta pero supe que todo eso mereció la pena en cuanto me miré en el espejo. Me veía totalmente cambiada, hermosa sin dejar de estar sencilla, sin dejar de ser yo misma. Solo esperaba gustarle a Edward.

La casa empezó a llenarse con todos los invitados, eran más de los que pensaba pero Alice lo tenía todo controlado. En poco tiempo apareció él, a quien llevaba esperando tanto. Todo dejó de existir para mí en cuanto nuestras miradas se cruzaron, su típica sonrisa ladina invadió su rostro y yo me derretí en mi sitio. La fiesta estaba muy divertida, pronto llegó el turno de abrir los regalos, la tarta y las cientos de fotos.

Sobre las 00:45 Alice me informó de que Edward había tenido que salir apresurado por una llamada que recibió, me alarmé pero Alice me dijo que en 15 minutos me espera en nuestro prado, emocionada y sin dejar pasar más el tiempo fui hasta allí, lo esperé en el lugar exacto que Alice me dijo, me tumbé en la hierba y respiré el rico olor del campo mezclado con las flores, cerré mis ojos pensando en Edward, no dejaba de pronunciar su nombre mentalmente y sin poder evitarlo lo pronuncié levemente en voz alta.

Quise abrir mis ojos pero algo me lo impedía, no sabía el que pero era más poderoso que yo, me removí inquieta y moví mi cabeza a ambos lados. Todo estaba en silencio. Luché y luché y no conseguí abrir mis ojos, era frustrante, estaba nerviosa y asustada. ¿Por qué no podía abrir mis ojos?- Lo intenté con todas mis fuerzas y no lo logre, finalmente lancé un suspiro desesperado. Pasó el tiempo el cual se me hizo eterno. Me removí mucho más y escuché unos pasos, en la oscuridad que tenía me sentí aún más desesperada, cuando menos lo esperé mis ojos se abrieron abruptamente mostrándome un techo blanco.

Moví de nuevo mi cabeza y me asusté al ver a un hombre a mi lado, nuestras miradas se encontraron y por más que intenté recordar quien era no lo logré, era bastante atractivo con unos ojos de un color verde muy poco común, su rostro era bastante pálido, poseía una dura barbilla y unas mejillas redondeadas las cuales estaban recubiertas junto con su barbilla de un poco de barba, su cuerpo era fuerte y delgado, era alto, seguramente me sacaba unos 15 centímetros.
Me enderecé en la cama para poder observar mejor el lugar en el que estaba, no lo reconocía y me sentía confundida y asustada. Vi como el hombre de antes me sonreía y como una pequeña lágrima escapaba de su ojo. ¿Por qué lloraba?, ¿me conocía?, ¿qué hacía aquí?
Yo no lo recordaba y no tenía idea de quien era. En un rápido movimiento se acercó casi corriendo a mí y me abrazó efusivamente para posteriormente darme un beso. Me sorprendí mucho pero no voy a negar que me gustara. Demasiado tal vez. Sus labios eran suaves y carnosos, sin duda era un muy buen besador, el beso era tierno y delicado y me encantó pero cuando la coherencia regresó a mí reaccioné.
-No me toques, apártate de mi lado- le pedí pero él solo se había quedado paralizado sin separarse de mí.
-¡He dicho que no me toques!- dije alarmada de nuevo, coloqué mis manos las cuales las sentía débiles en su pecho, lo empujé y aunque poco conseguí con ese gesto logré apartarlo de sus labios y terminó de separarme de mis labios.
-¿Por qué no quieres que te toque Bella?- ¿me conocía?, ¿por qué sabía mi nombre?
-Porque yo no te conozco, ¿quién eres y por qué te crees con el derecho de besarme?- le espeté furiosa, no tenía ningún derecho sobre mí.

Los acontecimientos siguientes pasaron deprisa, demasiado para mí y para poder asimilarlos del todo bien.
Yo me encontraba en un hospital, al parecer había tenido un accidente el cual me provocó un coma de tres meses, las secuelas de este fue quedarme sin memoria, había perdido una gran parte de recuerdos de mi pasado y era horrible, sentía una sensación extraña, me sentía fuera de lugar confusa porque no conocía a nadie.
El médico que me atendía se llamaba Carlisle y ese tipo atrevido Edward, era su hijo pero no era médico y no me dio ninguna explicación.
Recordaba muy poco de mi pasado, un poco de mi fiesta de cumpleaños número 17 y a un pequeño niño de pelo cobrizo y ojos verdes, era hermoso pero no podía reconocerlo. Tenía algunos recuerdos pero no reconocía a nadie en ellos, todos eran desconocidos, nunca los había visto y me asustaba demasiado.

Me sentí mucho mejor en cuanto vi entrar por la puerta a mi mejor amigo, Emmet, lo había extrañado, por fin veía a alguien que de verdad conocía y que me importaba mucho, las cosas serían mejor con su presencia. Pero no todo fue fácil, Emmet era amigo del idiota que me besó a la fuerza y también tenía otros amigos que parecían simpáticos pero todos me cayeron mal en cuanto se negaron a contarme cosas de mi pasado para poder recordar. Argg eso me enfurecía ya que siempre me decían que era por mi bien y por mi salud, si de verdad quería ayudarme tenían que ayudarme a recordar.

Llegó la noche y me dormí al instante, me sentía cansada y débil. De repente me encontré en una casa exquisitamente decorada, se veía lujosa y hermosa, imágenes de un hombre pasaron por delante de mí pero no podía ver su rostro y eso me asustaba, mis labios se movieron por su propia voluntad y pronunciaron:
-Sabes que te amo, nunca te traicionaría, no me dejes, no me hagas esto-
¿Por qué decía eso?, ¿por qué estaba llorando desconsoladamente?, me sentía herida, dañada, dolida y muchos otros sentimientos inexplicables, iba a descubrir el rostro del hombre que me insultaba y al que supuestamente yo amaba pero cuando ya llegaba a su lado sentí que me removieron y desperté.
Todo había sido una absurda pesadilla, muy vívida y real pero absurda al fin y al cabo. Miré por la venta y vi que ya era de mañana, giré mi cabeza y me encontré con el hombre que me besó a la fuerza. Sentí una incomodidad enorme y me removí inquieta.

Me informó de que Emmet se fue a trabajar y que él estaba a mi cuidado, yo no necesitaba que él me cuidara, sentía una especie de odio y rencor hacia él y le eché la culpa a que la primera impresión que tuve de él fue de que era un atrevido y que no me sentía cómoda con su presencia.

Intenté persuadirle para que me contara algo de mi pasado, pero no funcionó, no me dijo nada y al parecer yo dije algo que le ofendió pues salió casi corriendo de la habitación pero no me conmovió, sabía que era fría y distante con él pero no podía ser de otra forma, mi cerebro me decía que no le diera confianza y le hice caso.

Pasaron las horas y no apareció, la enfermera de turno entró a darme mi desayuno y a revisarme, a media mañana llegó el medico Carlisle y me informó que estaba en perfecto estado y que podía regresar a mi casa, me sentí emocionada, ya que aquí estaba muy incómoda, la cama era dura y la habitación muy pequeña.

Emmet se presentó sobre las cuatro de la tarde para llevarme a casa y ayudarme a instalarme de nuevo, el viaje fue lento y silencioso. En poco tiempo llegamos a la que suponía era mi casa y apresuradamente salí del coche. Emmet caminó a mi lado mientras hablábamos sobre todo lo que iba viendo, pues no recordaba nada aunque haría todo lo posible por recordar todo. En cuanto atravesamos el umbral de la puerta de mi departamento unos pequeños recuerdos me invadieron, parecía que me estaba mudando, pues toda la casa estaba llena de cajas y los muebles cubiertos por sábanas blancas, me sentía emocionada y satisfecha por haber logrado tener el piso de mis sueños.

Volví al mundo real y lentamente recorrí toda la casa, con pasos lentos y cautelosos, miré cada rincón minuciosamente, pero no pude recordar nada más.
Me extrañó mucho no haber visto ningún marco de fotos, en toda la casa, parecía que los habían quitado a todos a propósito.
-Emmet por qué no hay fotos en esta casa
-El doctor nos dijo que quitáramos todo Bella, porque eso te haría recordar a la fuerza, recuerda que es malo para la reconstrucción de tu memoria.- suspiré frustrada, otra vez la misma chorrada.
-Está bien, me parece una bobada, pero me resignaré.
-Es por tu bien Bells, todo lo hacemos por tu bien.
-Sí como digas- le contesté fríamente.

Emmet se quedó una hora más conmigo, hablamos animadamente, era tan bromista como lo recordaba, el tiempo se pasó volando.
Pero tenía que regresar a  su trabajo y yo me quedé sola en mi departamento, decidí recorrerlo del todo, miraría cada rincón para poder recordar más deprisa.

Miré cada rincón de la casa, busqué entre las estanterías, las cuales estaban repletas de libros, miré el interior de cada cajón, los armarios, la despensa, cada cuarto, los baños y finalmente llegué a uno bastante grande, hermoso y decorado muy sencillamente, tuve un recuerdo, recordaba que era el mío, mi dormitorio y me alegré por ello pues me había enamorado de esa habitación.
Busqué entre los cajones de la mesilla, las dos estanterías que poseía, debajo de la cama, el baño y finalmente el armario, un imponente armario coronaba el lado derecho del dormitorio, tenía tres puertas correderas en las cuales pude observar rastro de adhesivo, lo que quiere decir que habían quitado fotos de allí, gruñí por lo bajo.
Abrí las puertas de una en una, busque entre la ropa y los zapatos y no encontré nada de utilidad. Abrí la última puerta y al rebuscar entre la ropa encontré una caja de tamaño mediano, estaba muy bien oculta y no se podía ver con facilidad, la agarré y logre sacarla al exterior. Me senté en la cama y la abrí con cuidado, temerosa.
Dentro había una infinidad de figuritas de porcelana y de cristal, saqué una a una y las observé a todas, tenían forma de animales, eran preciosas.
Cuando ya no quedó ninguna figurita dentro de la caja observé una especie de libro de color rojo adornado con flores de colores azul y amarillo. Le di la vuelta a la caja para que ese libro cayera y sin esfuerzo cayó encima de la cama, lo giré y me encontré con unas preciosas letras.

“Fotos de Eddy y Bells a lo largo del tiempo.”

Eso es lo que enmarcaba la portada del libro.
¿Quién era Eddy?, sabía que Bells era yo pero no recordaba a ningún Eddy, lo abrí lentamente, con miedo de romperlo o dañarlo. Lo primero que vi fue una foto de dos niños de unos 6 o 7 años, estaban abrazados y sonreían enormemente felices.
Seguí pasando las hojas, para encontrarme con muchas más fotos de esos dos niños, siempre estaban juntos. Llegué a la página 20 y tenía en el centro una gran foto del niño de antes, pero ahora estaba solo y sonreía de forma angelical. Lo observé largo y tendido hasta que pude recordar quien era.
Era el pequeño de ojos verdes y pelo cobrizo que recordaba en el hospital, le había hablado de él a Carlisle. ¿Por qué tenía fotos suyas?, ¿qué era ese niño para mí?
Me alarmé en cuanto un pensamiento llegó a mí, tal vez era mi hijo…
No, no podía ser, se veía demasiado grande para ser mi hijo, deseché esa rápida idea de mi mente, era algo irrelevante, cada vez estaba más segura de que no podía ser hijo mío.
Seguí pasando las ojos, más fotos de los dos niños se encontraban en el álbum, los dos jugando en un cajón de arena, los dos en la playa, enterrados en la arena, jugando con los cubos y las palas, siempre estaban juntos, según pasaban las fotos se podía apreciar como iban creciendo, ahora entendía el título, pero acaso esa niña era yo, debía serlo porque en la portada ponía Bells y así me había llamado Emmet.
También salían en la escuela, con sus respetivos babis, en casi todas salían de la mano y siempre sonriendo. Pasé las hojas más deprisa, algunas estaban en blanco y no entendía porque pero no le di importancia, seguí mirando.
Apareció la foto de dos adolescentes, uno de ellos yo y el otro…
-¡No!- grité sin poder evitarlo. Era Ed…Edward… el chico que me había besado cuando desperté…
No podía ser… por qué él, de entre todos él, ¿qué éramos?, ¿qué tipo de relación teníamos?
Estaba confusa, no tenía idea de porque yo poseía un álbum de fotos lleno de fotos nuestras, había una cantidad enorme de fotos solo de los dos, solo nosotros.
Seguí pasando las hojas, sin saber porque empecé a llorar, un acto tonto pero que no podía remediar, solo me dediqué a secar mis lágrimas para que no emborronaran la vista de las fotos.
La gota que colmó el vaso fue cuando estaba llegando al final del álbum, en una de las páginas había una foto de nosotros dos besándonos, agarré la foto y la giré para ver si ponía algo.

28 de Enero de 2007
Edward y Bella en Central Park.
Te amo mi niña hermosa, eres la persona más importante para mí.
Siempre tuyo.
E.C

Lloré, no pude reprimir las lágrimas, apreté la foto contra mi pecho. ¿Acaso Edward y yo éramos pareja?- No podía ser, yo no sentía ningún sentimiento hacia él, solo rencor y sin saber porque odio, desde que lo vi al despertar me cayó mal que me besara y encontrarme esto me destruía dolorosamente.
En cuanto me tranquilicé seguí pasando las hojas, un grave error, solo encontré  más fotos de nosotros dos, besándonos, abrazados, riendo, nos veíamos enormemente felices y enamorados, sí, enamorados, lo decían sus miradas, se podía apreciar a larga distancia.
Él me había negado eso hoy, se lo pregunté, ahora entendía porque se había puesto tan nervioso y casi había salido corriendo.
Necesita respuesta y las iba a conseguir.
Recordé haber encontrado una agenda telefónica en la primera planta. Bajé casi corriendo en busca de ella, recé para tener suerte y poder encontrar el número de Edward.
Busqué en su letra y por fin lo encontré. Sin dudarlo marqué su número con el teléfono fijo que se encontraba allí. Sonaron dos pitidos y contestó.
-¿Bella?- preguntó extrañado. Había reconocido el número.
-Necesito hablar contigo urgentemente, es importante, te espero en mi casa en 10 minutos- no le dejé responder, colgué la llamada lo más rápido posible. Fui directa no quería andarme con rodeos. Necesitaba respuestas y ya.

Pasado el tiempo exacto sonó el timbre, decidida me dirigí a la puerta. Tenía que afrontar mi pasado y si Edward estaba en el solo necesitaba saber qué tan importante fue para mí…


OoOoO_______________OoOoO


Hi people! :) ¿Cómo les va?
Bueno ya les dejo este capítulo nuevo. Saben decidí mejor esto, hacer capítulos cortos para poder subir más rápido.
Espero no les decepcione mi nuevo método.
Serán cortos pero intensos! x)
Bueno ¿qué les pareció?
¿Merezco un comentario?
Ya saben, sean sinceros! ;)
Espero les guste y lo disfruten.
El próximo estará de lo más emocionante.
¿Qué hará Edward?, ¿cómo reaccionará?, ¿cuánto podrá descubrir Bella?
Descúbranlo en el próximo
Muerdi-Kisses :)
By: Crazy Cullen ^n_n^

2 comentarios:

  1. nena x q me dejas tento tiempo sin nada eres cruel pero como me encanta tu historia a qui me tienes espero q ya no demores mucho t quedo lindo en cap pero no me gusta q bella lo trate mal aunque se lo meresca bvueno en fin gracias x el cap cuidate nos leemos bye

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  2. Espero que continues pronto, me tienes enganchadita!!

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