Texto way



SinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.comSinDisplay.com


Seguidores

La historia "La razón de mi existencia" está siendo modificada. Estoy corriguiendo faltas ortográficas y argumento. Hay 19 capítulos corregidos. Disculpen las molestias :)

domingo, 22 de mayo de 2011

Capítulo 19: Maldad.

Capítulo 19: Maldad


Pov Bella:

Como me suponía no tardó en alcanzarme, agarró mi camisa y tiró de ella haciéndome parar, me dio la vuelta y agarró mi cuello con fuerza, demasiada fuerza.
Me estampó contra un coche que estaba allí y no apartó sus manos de mi cuello, sentía la ausencia de aire, me asfixiaba, necesitaba aire.


—Escúchame bien putita. —Me dijo con desprecio, apretando cada vez más su mano. Gemí de dolor.
—Nunca en tu desgraciada vida serás feliz, que se te grave bien en la cabeza, ¡nunca! —Gritó con una voz tenebrosa la última palabra.
—Suéltame… —Le dije casi susurrando. Me dolía el cuello y necesitaban oxígeno urgentemente. 
—Siempre serás mía Isabella, siempre. Me perteneces, yo soy tu dueño. Óyeme claro, no te volverás a acercar a ese novio tuyo. Nunca. Al menos que quieras sufrir las consecuencias de tus actos. —Los escalofríos atravesaban mi cuerpo, no permitiría que le hiciera nada a Edward.


—Yo no soy nada tuyo, nunca lo fui y nunca lo seré. No te mereces ni mi perdón por todo lo que me hiciste, por qué no me dejas empaz y te vas con la puta de Tanya. —Cada palabra estaba llena de un tono amenazante, por Edward sacaría fuerzas hasta de donde no las tenía.
—Tanya nunca significó nada para mí, es a ti a quien amo. —Cada palabra que salía de su boca era repugnante.


—Tú no me amas, ni siquiera te quieres a ti mismo. Eres un ser repugnante, sin alma. Solo le gusta herir a las demás personas. No te importa como conseguir las cosas total de tenerlo en tus manos, pero conmigo te equivocaste, nunca estaré a tu lado, yo amo a Edward igual que él a mí. Edward si sabe como tratar a una mujer, él si sabe como amar, él... —Dejé la frase a medias porque apretó de tal manera mi cuello que cortó mi respiración.


—¡Cállate! —Gritó. —Tú no le perteneces. No te daré el privilegio de ser feliz y menos al lado de ese idiota. Elige querida Bella… La muerte o yo. —No hay tanta diferencia. —Pensé.

—Prefiero mil veces la muerte. —Mi voz era filosa, con más fuerza de la que pensé que poseía.
—No pienses que todo será así de fácil, ni eligiendo la muerte. Antes de eso mataré a tu querido Edward delante de tus ojos, de la peor manera que exista. —Me dijo cínicamente. Solo de imaginarme esa situación mi corazón parecía querer explotar, las lágrimas no tardaron en aparecer.

—No James... Tú no puedes hacer algo así. No puedes, mátame a mi pero no a él, por favor… —Le rogué en mi ultimo hilo de voz. 
—¿Y porque tendría que hacerte caso?
—Por favor... Yo lo amo. No puedes hacer eso, no hay motivos para que lo odies. 
—El tiene tu amor, ese es el único motivo.

—No culpes a los demás de tus desgracias, porque te las ganaste a pulso.
No contestó, el lugar de eso liberó sus manos de mi cuello. Ingenuamente pensé que me dejaría ir pero estaba muy equivocada. Las colocó en mi cadera y sobó sus manos por esa zona de mi cuerpo, mientras sonreía asquerosamente.

—Sigues igual de hermoso Isabella, con tu perfecto cuerpo. —Una diabólica sonrisa acompañó las palabras, haciéndome estremecer.  
—Me encanta pasar mis manos por tu cuerpo, como la primera vez que te hice mía. —Pensar en el grave error que cometí cuando joven me estremecía. —Yo fui el primer hombre que probó tu cuerpo, que te hizo mujer y también seré el último.
—No me toques. —Dije intentando quitarlo de mi lado, a lo que él solo se apretó más contra mí. 
—Serás mía de nuevo Isabella, de todas las formas posibles. 
—¡No! —Grité. No volvería a hacerlo. 

—No me toques, apártate de mi lado. —Me removí fuertemente y ese acto solo hizo que él se acercara más a mí, colocando sus labios en mi cuello.  
—Por favor... —Susurré. Esto no me podía estar pasando a mí, no de nuevo, no cuando había conocido a Edward, no después de haber conocido el verdadero amor.  
—Edward te amo... —Susurré casi para mí misma, intentando pensar todo lo posible en él. Recordando sus besos, sus caricias, sus hermosas palabras. Solo él podía hacer que olvidara este calvario.


James se apretó más contra mí y en un violento movimiento estampó sus labios con los míos, moviéndolos de la forma más repugnante que conocía. Me sentí sucia, utilizada.

Edward nunca más volvería a tocarme, a estar a mi lado por dejar que James hiciera todo esto, por permitir que se deleitara conmigo como si de un ser inerte se tratará.
Pensando en Edward fue cuando lo decidí. Decidí luchar, luchar por mi dignidad, por mi propia salud mental, por él. Siempre por él.

—¡No más! —Me autoconvencí dejando que mi guerrera interior hiciera acto de presencia.

No merecía esto, Edward no lo merecía y por él era capaz de matar, de matar con mis propias manos sin que nada importase más que él, siempre él.
Recordé mis promesas, todas las que hasta el momento había roto. Cuando James me trató como una muñeca de trapo juré venganza y ésta era la mejor oportunidad para hacerlo.
Dejaría a la niña cobarde que tenía bien escondida y lucharía con todo lo que poseía. 


Mordí con fuerza su labio inferior, haciendo que el horrible olor y sabor a óxido llegara a mí. Él se apartó de un brinco, dejándome libre de la cárcel en la que me había metido entre sus brazos y el coche. Me miró con furia y temí lo peor, pero no me acobardé. La única ganadora aquí sería yo.

No apartó su mirada de mí mientras se frotaba con furia la herida de su labio, volvió a mirarme con furia y con paso decidido de acercó a mí. Intentó golpear mi cara, como todo un cobarde. Gracias a mis reflejos de autoprotección me agaché, causando que su puño se estampara contra el coche, ocasionando un estruendoso sonido.


Tiró de mi brazo con una fuerza tremendamente dañina, enderezó mi cuerpo y me miró con odio. 
—Eres una puta perra Isabella. —Gritó con furia. —Esto no será tan fácil. —Lo miré desafiante, sacando más fuerzas de mi interior. Agarré sus hombros cuando en un rápido movimiento pude soltar mi brazo de su mano y sin vacilaciones llevé mi rodilla con toda mi fuerza a la zona más sensible de todo hombre, ocasionando un fuerte impacto.

Vi como a cámara lenta la forma en la que cayó al suelo de rodillas, con sus manos en su entrepierna y totalmente encogido.
Corrí hacia mi coche.

—¡Puta! —Me gritó antes de que yo saliera corriendo, noté su mano en mi tobillo pero para mi fortuna me pude soltar sin altercados. 
Entré rápidamente a mi smart rojo, estaba bastante nerviosa. Temblando pude meter las llaves en su debido sitio y arranqué sin mas altercados, por el retrovisor vi a James aún en el suelo. 
Me felicité a mi misma por ese certero golpe que había salido de lo más hondo de mi ser.


Atravesé varias calles del recorrido que aún me quedaba por hacer y llegué a la carretera principal, la cual estaba repleta de coches y rodeada de un inmenso bosque con miles de árboles. 
Pensé con temor en Edward, al ver un coche plateado adelantar el mío. Poco me faltó para frenar en seco, sentimientos incluso desconocidos para mí llegaron a mi ser, marchitando la poca felicidad que había encontrado al haber salido prácticamente ilesa del ataque de James.


Giré mi cabeza hacia la derecha y divisé un camino de piedras que se adentraba al bosque y sin más miramientos ni contemplaciones me dirigí hacia él. Pasado poco tiempo llegué a una zona cubierta por inmensos pinos y rodeado de hermosas flores amarillas.

Me senté en la hierba, me sentía bastante incomoda a pesar de que el lugar era cálido y se podía respirar el tranquilo y puro aire.

Medité sobre lo sucedido hace poco, sobre lo horrible que había sido todo, mucho peor de lo que imaginé.
Los mismos pensamientos no se iban de mi mente, torturándome lentamente, haciendo de mi vida una agonía. Llegué a la misma conclusión siempre, Edward me odiaría por haber sido tan cobarde y estúpida, por haber reaccionado tan tarde.

Mi mente estaba colapsada y lo peor de todo era que ningún pensamiento era positivo, nada era positivo de esta horrible situación.
Detuve mis pensamientos cuando sentí el agua salada en mis labios, dos torrentes de lágrimas caían por mi rostro, no quería una vida lejos de Edward, sabía que no podía sobrevivir a eso.

Cerré mis ojos aspirando el aire puro, dejando que el característico olor de los árboles y las flores se introdujera en mis sentidos.

Mi guerrera interior había desaparecido tan rápido como vino, dejando en mi alma a la tonta niña asustadiza e insegura de siempre. No me gustaba esa parte de mí, porque era la que me hacía cometer todas las estupideces y llenarme de inseguridades.

Abrí los ojos, pensando que solo los había cerrado por unos minutos y casi brinqué en mi sitio al ver como ya estaba anocheciendo. Me levanté lo más rápido que pude, sintiendo un horrible mareo, me equilibré velozmente y corrí de nuevo al interior de mi cómodo coche.


Al llegar todas las luces de mi casa estaban apagadas y recordé que no había nadie, de nuevo la sensación de soledad me atacaba como agujas en mi alma.

Solo quería verlo, deleitarme con su preciosa sonrisa y sus verdes ojos que me hacían olvidar de todo lo malo que pasaba en el mundo exterior.
Quería sentir sus cálidos brazos alrededor de mi cuerpo, que lentamente me susurra “te amo” con su melodiosa voz y que me besara de esa forma tan única que solo el sabía.
 
Pero no estaba y sabía que en cuanto de enterara de todo nada volvería a ser lo mismo. Lo único que pude hacer fue resignarme, aceptar todo sin rechistar.

No estaba dentro de mi poder decidir sus elecciones. Solo él podía decidir su futuro y elegir si deseaba uno feliz y agradable frente a una persona normal o negro junto a mi marchitada alma.

En cuanto cerré la puerta, me derrumbé dejando que todas las emociones que había vivido se agolparan a la vez en mi cuerpo. Caí sentada, deslizándome por la puerta, dejando que la agonía me atacara lentamente. 
Las sensaciones que vivían eran tenebrosas, marchitaban todo atisbo de felicidad.

Tenía miedo, miedo de no poder conocer lo que me deparaba todo esto, de que James volviera a aparecer y esta vez acabara conmigo.

Como en una especie de estallido llegaron a mi mente las imágenes de James tocándome con sus asquerosas manos, en el momento en el que estampó sus sucios labios en los míos, moviéndolos de forma violenta. Una punzada en mi estómago me hizo levantarme rápidamente del suelo, corrí al baño de la planta baja, saludando a mi amigo el retrete mientras vaciaba todo el contenido de mi estómago de una manera asquerosa y violenta.


Terminé después de un largo rato, con lágrimas en mis ojos y con un asqueroso sabor en mi boca que rápidamente eliminé lavando mis dientes.
Me apoyé en el lavabo y miré mi reflejo detenidamente, observé mi rostro y mi cuello, y casi pegué un grito cuando me di cuenta de lo que había en este último...


OoOoO______________OoOoO

Hello People! :)
Les dejo el nuevo capítulo, igualmente corto, pero de verdad, es esencial que así sea.
Espero  les guste y me hagan saber todas sus opiniones.
No me agrada mucho usar vocabulario fuerte ni malsonante, pero es necesario para James. S:
Muchos Muerdi-Kisses.
By: Crazy Cullen.

PD: Publiqué una nueva historia, bueno en realidad es un two-shot. Visítenlo y cuéntenme sus opiniones, ya que no ha tenido nada de audiencia y me desilusionó mucho. S:

1 comentario:

  1. Solo decirte que espero que no tardes tanto en escribir el proximo o me dará algo jajaja
    Si te entendí bien y el cap. es buenísimo como siempre, gracias por escribir y suerte con tus examenes :)

    ResponderEliminar

Dejame tu huellita (LL)