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La historia "La razón de mi existencia" está siendo modificada. Estoy corriguiendo faltas ortográficas y argumento. Hay 19 capítulos corregidos. Disculpen las molestias :)

domingo, 28 de noviembre de 2010

Capitulo 10: Tan cerca y tan lejos II.


Capítulo 10: Tan cerca y tan lejos II





Pov Edward:


—¿Qué es lo que no te quedó claro? No quiero saber nada más de ti.
—Pero…
—Si te hace más feliz saber que todo lo que hiciste no me jodió completamente ya lo sabes. Olvídalo, yo ya superé esa etapa. —Se giró y estúpidamente volví a agarrar su brazo. No sabía el por qué de mi reacción. Solo sentía que ella merecía una explicación.
—Sophie…
—¡Suéltame! —Chilló fuertemente. —¡Olvídame y déjame en paz ya! —El tono de su voz fue igualmente alto.
—¿Edward? —Me giré, aún con el brazo de Sophie entre mis manos, al escuchar la voz de Bella. Algo en su mirada me dijo que se avecinaban problemas.


—Umm… Be-Bella… —Tartamudeé nervioso.
—¿Está todo bien? —Preguntó mirando alternativamente a Sophie y a mí.
—Sí-í. —Pronuncié. Gruñí cuando Sophie soltó su brazo de mi mano con brusquedad.
—Ya te dije que no me tocaras.
—Pero…
—Olvídame. —Siseó y se giró hacia una estupefacta Bella. —¿Cómo está Zipper? —Bella apartó su mirada de mis ojos y se concentró en Sophie.
—Habéis llegado a tiempo. Hemos podido hacerle un transplante de sangre urgente y todo salió bien. —Sophie suspiró aliviada.

—Lo más grande fue que el coche le provocó una fractura del cúbito y radio de la extremidad trasera izquierda. Pasará en unos minutos al quirófano, lo están preparando todo. Puedes verlo antes de que sea operado. Ven conmigo. —Sophie asintió con tristeza y entró a la clínica.
—Bella.
—No puedo hablar ahora. —Me mostró una mirada interrogante, apenada y confusa antes de desaparecer por la puerta de la clínica. Me apoyé en la pared y esperé. Necesitaba hablar con ellas.
Pasaron los minutos con lentitud, y yo me desesperaba cada vez más. Estaba muy impaciente. Tenía que aclararlo todo con Sophie. No podía desperdiciar la oportunidad de habérmela encontrado. También debía hablar con Bella y explicarle todo.

—No tienes por qué preocuparte. Se queda en buenas manos. Es una operación sencilla pero larga porque es delicada. Todo saldrá bien. —Ella aparecieron quince minutos después.
—¿No tendrá problemas después?
—Claro que no. Tan solo necesitará reposo y tomarse los analgésicos. Yo te llamaré mañana a primera hora de la mañana para informarte. Lo más incómodo para él será llevar el peso de la escayola.
—Muchas gracias por todo. —Sophie secó sus furtivas lágrimas.
—Sé que te has llevado un susto de muerte, pero tienes que estar tranquila ahora. Será lo mejor para los dos.
—Sí, muchas gracias. Tendré que hablar con el policía ahora. —Bella asintió y se despidió de Sophie. Las miré expectante.

—¿Qué es lo que ha pasado? —Le pregunté a Bella mientras veía como Sophie comenzaba a hablar con un policía unos metros más allá.
—Zipper salió corriendo por la carretera cuando su collar se soltó y un coche lo atropelló. Afortunadamente no le pasó nada demasiado grave. El coche iba despacio, si no hubiera sido mucho peor.
—Entonces está bien. —Ella asintió. —¿Este fue el accidente de antes?
—Sí, por eso tuve que irme urgentemente. Ahora se están haciendo cargo John y Elliot. —Bella comenzó a contarme sobre la preparación del quirófano. Yo solo asentía, más atento a lo que hacía Sophie que a lo que ella me estaba diciendo. —Así que tiene que hablar con el policía para arreglar la demanda y… —Bella soltó una gran exhalación y dejó de hablar.

—¿Edward? —Preguntó. La miré, sintiéndome avergonzado de no estarle prestando atención.
—Lo siento… —Le susurré, pero mi mirada se dirigió de nuevo a Sophie, la cual había terminado de hablar con el policía. Noté como Bella se giraba y volvía a respirar profundamente.
—Ve con ella. —Me dijo. Volví a prestarle atención.
—¿Qué?
—Ve con ella. —Repitió. —Será mejor que lo aclares todo con Sophie para que puedas estar tranquilo.
—Pero yo…
—Hey, no necesitas darme explicaciones. —Intentó sonreír, pero vi la tristeza enmarcando sus ojos.

—Me estabas diciendo que…
—No importa eso ahora. Ve con ella. —Dijo de nuevo. —Necesitáis hablar.
—Pero…
—Hazlo. —Demandó. —Yo tengo trabajo. Ya nos veremos. —Sonrió levemente.
—Gracias. —Pronuncié. —Te prometo que te explicaré todo. —En un acto impulsivo quise acercarme a ella y volver a besar sus labios, pero en el último momento, cuando ya estaba cerca de ella, giró su rostro y mis labios chocaron con su mejilla. La miré con el ceño fruncido pero ella obvió mi mirada y prácticamente me empujó hacia donde Sophie se estaba yendo.
No quise decir nada más, después tendría tiempo de hablar con ella. Caminé con velocidad para poder alcanzar a Sophie.

—Espera un momento. —Le dije.
—¿Qué haces aquí todavía?
—No voy a irme hasta que no hable contigo.
—Ya te dije que no tenemos nada de que hablar.
—Tenemos mucho que hablar.
—Tuvimos una relación, tú acabaste con ella y ya está. No hay nada más de qué hablar. —Cuando ella dijo eso me giré hacia donde Bella estaba para encontrármela mirando hacia nuestra dirección con atención. Sabía que había escuchado todo. Giró su rostro cuando el policía la llamó. Siseé entre dientes.

—No acabé con nuestra relación de esa manera porque quisiera realmente.
—¿Ah no? —Preguntó. Pude detectar algo de esperanza en sus ojos.
—No.         Mis padres se trasladaron de Nueva York aquí y yo no quería quedarme solo ahí. Luego dijeron que preferían viajar por todo el mundo y ahora están en España. Me ofrecieron un buen puesto en la empresa de finanzas, por lo que me instalé aquí definitivamente.
—¿Por qué tuviste que dejarme de esa manera?
—En realidad no lo sé del todo. Tan solo… Las relaciones a distancia nunca funcionan y yo pensé que si terminaba así contigo sería mucho más fácil para ti. —Suspiré después de hablar.

—Yo no sé que creer…
—Sé que fui duro contigo y que no merezco tu perdón, pero tan solo quería decirte la verdad y esta fue una oportunidad única.
—Pudiste habérmelo explicado en su momento.
—Lo sé pero estaba confundido.
—¿Me quisiste?
—Claro que sí Sophie. Nuestra relación duró dos años y no es fácil de olvidar todo. —Ella me sonrió lascivamente y se acercó a mí.
—Yo aun no he dejado de hacerlo. —Colocó su mano sobre mi torso. —Repentinamente giré mi rostro para ver a Bella mirándonos con atención. Limpió su rostro como si hubiera estado llorando y entró con rapidez a la clínica.

—No Sophie. —Aparté su mano, llevándome una mirada reprobatoria de su parte. —Lo nuestro ya quedó en el pasado. Tan solo quería explicártelo para que supieras la verdad. Pero ya no siento nada por ti, lo lamento. —Ella apretó sus labios en una fina línea.
—Yo creía que…
—Hay alguien más en mi vida. —Le dije inconscientemente. —Y la amo. —Acepté finalmente, porque sabía de sobra que amaba a Isabella profundamente.
—Está bien, lo entiendo. Fue un gusto volver a verte. —Se despidió con dos besos en la mejilla y se marchó calle abajo.

Me quedé mirando la calle vacía hasta que caí en cuenta de que debía hablar con Bella. Caminé con paso apresurado hacia la clínica y antes de poder entrar me choqué con un hombre.
—Perdón. —Pronunció. Asentí y seguí con mi camino. —¿Buscas a alguien? —Preguntó el mismo hombre, el cual había entrado detrás de mí.
—¿Está Isabella Swan?
—Sí, pero no puede atenderte ahora. Está en quirófano. —Maldije entre dientes.
—¿Puedes decirle que vino a buscarla Edward Cullen y que me llame en cuanto pueda?
—Esta bien. —Me despedí rápidamente y me dirigí hacia mi coche. No sabía cuanto iba a tardar ella dentro del quirófano, por lo que poco después decidí irme a casa.

Estuve inquieto toda la tarde, porque sabía de sobra que ella iba a imaginar cosas erróneas al verme de esa manera con Sophie. Necesitaba explicarle todo para que no hubiera más malentendidos.
Paseé de un lado a otro en el salón de mi casa, sintiéndome frustrado de que aún no contestara a mis llamadas. Había pasado más de dos horas desde que me fui y me parecía increíble que aún no hubiera terminado. Preferí ir a darme una ducha para que el tiempo pasara más deprisa. Media hora más tarde cogí de nuevo el teléfono móvil y marqué su número. Sonó unos segundos hasta que la voz del contestador volvió a aparecer. Gruñí mientras apretaba la pantalla para cortar la llamada. Tres horas me parecía demasiado tiempo. Agarré con decisión las llaves del coche, de casa y me dirigí hacia la clínica de nuevo.

—Bella ya se ha ido, pero me dijo que te llamaría. —Me dijo el chico con el que me choqué anteriormente antes siquiera de haber llegado al recibidor.
—¿Se fue hace mucho? —Miró su reloj.
—Una hora y media aproximadamente.
—Vale, gracias…
—Soy Elliot, el anestesista.
—Un gusto. —Salí por las mismas, totalmente decidido a encontrarla. Me dirigí hacia su dirección. Ella no escaparía de mí eternamente.
En cuanto aparqué frente al gran edificio me dirigí con velocidad a la entrada. Toqué el timbre un par de veces.

—¿Edward? —Preguntó con el ceño fruncido en cuanto abrió la puerta.
—Hola… —Las palabras se quedaron atascadas en mi garganta. Llevaba un precioso vestido ajustado.
—¿Qué deseas? —Aparté mis pensamientos hacia el fondo de mi cabeza al notar su tono de voz molesto.
—¿Podemos hablar? —Ella miró para todas las direcciones.
—No es un buen momento.
—¿Estás con alguien?
—No, solo que… No pensaba que te vería hoy. Te fuiste con ella y… —Sacudió su cabeza, como si quisiera despejar su mente.

—Es de ella de quien quiero hablarte.
—¿A mí? —Sus labios se fruncieron. —¿Por qué?
—Es importante para mí.
—Está bien. Pasa. —Se hizo hacia un lado para permitirme la entrada. La seguí hacia lo que imaginé era la sala de estar. —¿Deseas algo de beber?
—Agua estaría bien. —Asintió y desapareció por la puerta. Me embebí de sus movimientos, viendo como su frágil anatomía se movía sensualmente dentro de ese provocativo vestido. —Gracias. —Le dije en cuanto me tendió un fresco vaso de agua. Se sentó frente a mí y esperó a que hablara.

—¿Has podido solucionar todo con Sophie? —Preguntó al ver que yo no decía nada.
—Sí, todo quedó aclarado… Yo en realidad…
—¿Tú y ella están…? —Titubeó al final de la frase.
—No, no tengo nada con Sophie.
—¿Entonces? —Respiró disimuladamente con alivio.
—Lo tuve. —Bajó la mirada. —Tuve una relación con ella de dos años, pero todo acabó hace uno, en cuanto me trasladé a vivir aquí. Tan solo… No acabé con nuestra relación de la manera más limpia, y necesitaba explicarle que no lo hice a propósito. Yo la quería de verdad, pero no quería permanecer alejado de mis padres, así que decidí cortar con ella de una manera un tanto emm… Cruel… —Bella parpadeó.

—¿Qué hiciste?
—Tan solo… Le dije que quería cambiar de aires, que nada me retenía en Nueva York, que no la quería lo suficiente como para quedarme con ella y bueno… Más cosas que… —Apreté los labios al darme cuenta de lo terrible que fue todo lo que le dije. Sonaba peor ahora que lo repetía. Miré sus ojos, expectante de su reacción.
Ella me miró fijamente, con los labios levemente entreabiertos y la incredulidad surcando sus ojos.
—¿Pero tú…?
—Me lo inventé todo. Pensé que al decirle eso ella se alejaría definitivamente y me olvidaría más rápido. Ahora sé que estaba equivocado. —Ella abrió y cerró la boca varias veces, sin decir nada en realidad.

—Sé que pensarás que soy idiota pero…
—No, no… Solo que… Es complicado de asimilar. —Habló cortando mis palabras. Dio un gran sorbo a su vaso de agua. —¿No la habías vuelto a ver?
—No hasta hoy. Fue una casualidad enorme encontrarla, y no podía perder esta oportunidad. —Asintió. —Necesitaba hablar con ella y aclararle todo, por eso estaba tan distraído mientras hablaba contigo.
—Entiendo. ¿Lo habéis arreglado todo al final?
—Sí. Al menos ahora sabe el por qué de todo.
—Sí, vi que finalmente aceptó hablar contigo.
—No se iba a librar de mí. —Sonreí.

—¿Ahora no sientes nada por Sohpie?
—No, realmente no. La quise mucho cuando estuvimos juntos pero… —Suspiré hondamente, necesitaba decirle todo lo que sentía por ella.
—Ella siente algo por ti, ¿no es cierto?
—Sí, ¿cómo lo has sabido?
—Por su actitud. Es una mujer dolida y he visto como te mira. Es fácil de reconocer. —Removió su cabello.
—Me lo dijo mientras estábamos hablando.
—¿No has pensando el volver con ella? —Fruncí el ceño

—Claro que no. En primer lugar no la quiero y en segundo lugar…
—¿Qué es lo que pasa?
—Hay alguien más Bella. Amo a otra mujer. —Ella cerró los ojos con fuerza, como si mis palabras le hubieran causado un fuerte dolor.
—No lo sabía… —Susurró.
—Estoy tardando demasiado en decírselo, y siento que voy a perderla. —No hacía más que tantear terreno, para ver como se comportaba.
—¿Por qué no lo has hecho aún?
—Estaba indeciso. Pero ahora lo tengo muy claro. La amo con todo mi corazón…

Cuando quise decirle que era ella la mujer de la que me había enamorado se puso de pie repentinamente, susurró un bajito “espera un momento” y desapareció de la sala. Miré el pasillo por el que se había ido con los ojos entrecerrados. No comprendiendo su reacción. Necesitaba confesarle todo, o terminaría estallando en mil pedazos.
Unos cinco minutos después apareció de nuevo. Noté su rostro lívido, y sus ojos levemente aguados.
—Tengo que irme. Han pasado algunas cosas en la clínica y me necesitan ahí. Hablamos en otro momento. —Me puse de pie con rapidez.
—Necesitaba decirte algo sobre ella. —Dije con velocidad. No quería que se fuera.

—Podremos hablar con más tiempo otro día. No puedo quedarme más, lo siento. —Vi sus ojos aguarse más justo cuando ella se giraba para ir a la puerta de la entrada.
—Nos vemos. —Sacudió su mano desde su coche y este desapareció con velocidad por la amplia carretera. En cuanto entré al mío cerré la puerta con más fuerza de la necesaria. Estaba cabreado y mucho. Quise decirle todo y de nuevo me quedé con las palabras en la boca. No sabía si fue mi impresión o realmente ella prácticamente huyó cuando empecé a hablarle sobre otra mujer. Tal vez no elegí las palabras adecuadas, tal vez ella me malinterpretó.
“Mierda” Siseé al darme cuenta de que no había elegido para nada las palabras correctas, de que tal y como lo había dicho sonaba como si me hubiera enamorado de alguien más, no de ella.
 

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“Hola, soy Bella, ahora no puedo atenderte. Deja tu mensaje después de la señal. Adiós.”
Siseé al escuchar su voz en el contestador de su móvil. Era la décima vez que la llamaba en todo el día y ella no me contestaba al teléfono. Estaba realmente desesperado, porque sabía que las cosas entre nosotros no habían quedado bien ayer y que ella podía imaginar de todo. Seguramente pensaba en que yo estaba enamorado de otra mujer, no siendo conciente de que hablaba de ella.
—Cullen, Carlo te espera en su despacho. —Asentí y me dirigí hacia el despacho de mi jefe.
—¿Me has llamado? —Pregunté después de golpear la puerta.
—Sí, pasa. —Comenzó a hablarme sobre un nuevo proyecto que tenía en mente, el cual debía ser presentado a los empresarios de Berlín. Me pidió que yo me hiciera cargo y que viajara a Alemania para presentar un borrador y hablar sobre el proyecto.

—No sé cuanto tiempo te llevará exactamente, pero dudo que sea más de una semana.
—Esta bien Carlo, podré hacerlo. —Me indicó el tema del proyecto y me explicó como, con quien y de que manera debía de presentarlo.
—Tu viaje saldrá mañana a primera hora. Tendrás que estar en el aeropuerto a las seis de la mañana para que te de tiempo a embarcar a tiempo.
—Bien.
—Confío en ti Cullen. —Asentí, apreté su mano como despedida y salí de su despacho.
En cuanto mi horario laboral acabó me dirigí directo a casa para poder colocar mi maleta y arreglarlo todo para que nada saliera mal. Me acosté temprano porque debía madrugar, y no pude conciliar bien el sueño debido a que no logré hablar con Isabella.



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El viaje había sido una cadena de infortunios. El vuelo se retrasó bastante, me hicieron esperar años en recepción y la representante de la junta directiva de Berlín no era más que una ricachona engreída que puso trabas a cada línea que leyó del proyecto. Finalmente, y después de mucha insistencia y persuasión de mi parte, aceptó financiar el nuevo proyecto y logré regresar a casa después de seis días.
Estaba realmente agotado, y en cuanto mi cuerpo tocó cama me quedé profundamente dormido. Al día siguiente desperté bastante tarde y, aunque era lunes, no tenía que ir al trabajo. Cortesía de Carlo.


Desperté al medio día, completamente descansado y relajado, pero solamente físicamente. Mi mente se encontraba a kilómetros de mi cuerpo, profundamente preocupado por Isabella y por no haber podido hablar con ella durante toda la semana. Recogí mi departamento y limpié el polvo acumulado. Después me di una larga ducha y me dirigí hacia su casa. Ha esta hora ella debía de estar ahí.
Divisé su coche y me alegré de saber que podría hablar con ella. 
Timbré un par de veces, sintiéndome muy nervioso.
—¿Quién? —Una mujer de avanzada edad me abrió la puerta.
—Umm… hola, ¿Está Isabella? —En ese momento recordé cuando tenía quince años e iba a buscar a mis amigos a sus casas.

—Buenas tardes. La niña Isabella ahora no está. ¿Qué desea?
—Quería hablar con ella, pero en otra ocasión será. —Pronuncié con resignación.
—¿Es usted Edward?
—Sí señora. —Ella me sonrió maternalmente.
—Es una lástima que ella no se encuentre, tal vez si viene dentro de una hora la encuentre.
—Está bien. Gracias.
—Nunca desista joven. Ella tan solo está confundida y tiene miedo de volverse a enamorar. Tuvo un pasado duro, pero es importante que esté ahí para ella incondicionalmente. —La miré interrogante, ella sonrió con ternura.

—Las cosas no han sido fáciles para ella, y ha tenido que sacar fuerzas para salir a delante de donde no las tenía. Intente comprenderla y no la presione. Sé que no es indiferente para ella, y que siente más por usted de lo que ella misma sabe. Dele tiempo y no se aleje. Ha logrado devolverme a mi Isabella, y le estaré inmensamente agradecida.
—Yo…
—Hágame caso. Sé que lo que siente por ella es sincero, pero sea paciente. Le cuesta mucho aceptarse a sí misma y eso la echa para atrás. Pero no se detenga, verá que si persevera triunfará. —Sacudió su mano con delicadez, me sonrió de nuevo y cerró la puerta, dejándome totalmente confuso al otro lado de esta.

No sabía quien era aquella señora, pero se me hacía muy conocida, y estaba muy seguro de que no era una simple empleada más. Ella conocía mucho de Bella y me había aconsejado no separarme de ella.
“No lo voy a hacer” Me dije mentalmente. “No te librarás de mí Isabella.”
Me dirigí hacia el coche de nuevo, completamente convencido de que Bella sentía lo mismo por mí que yo por ella. “No te escaparás” Pensé.
Rememoré todo lo que esa señora me había dicho, sabiendo que sus palabras escondían muchos secretos.
 “Mañana Isabella, mañana tú serás mía” Pronuncié mientras arrancaba el coche.




¡Hello People! :)
Yo por aquí de nuevo. Vengo a dejarles este nuevo capítulo que espero les guste.
Ellos cada vez están más cerca a pesar de que algunos problemillas insisten en alejarlos. El amor siempre triunfa.
Poco a poco irán descubriendo porqué Bella es tan insegura y que es lo que ha pasado con ella. De momento ya saben quien es Sophie, una duda menos.

Espero les guste y lo disfruten.
Muchos besos.
By: Crazy Cullen.


4 comentarios:

  1. me ha costado mucho sacar tiempo t no se si a la proxima podre venir a leerte cariño, pero te quedo perfecto, y cuento siento que empiecen los problemas, esta pobre bella sufrira mucho, y Edward al parecer tiene un pasado de cosas que no son agradables
    Bueno un beso mi reina que ya sabes que te adoro
    Irene

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  2. hola, soy Anto del blog DarkPrinccs, invitandote a que pases por este blog de "Guardianes de la Noche" y nos dejes tu hermoso comentario y demas sobre esta historia que comenzamos, ya que es muy importante para nosotras y lo que queremos es que cada persnoita de este mundo siga soñando, porque la vida es como una montaña rusa, da muchas vueltas pero se puede jugar una vez, y por ello es que hicimos este rinconzito, para que imagines, vivas y sueñes...

    Te esperamos, por cierto hermoso capi n_n ese beso por dios jejeje
    okk me calmo, cuidate..
    Au revoir

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  3. hoola
    como estass!?
    me encantaa tu blog...
    me gustaria que te pases por el mio:
    http://guardian-de-la-noche.blogspot

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  4. Hola

    Gracias por visitar el blog de recomendaciones enserio que me gusta que sea de tu agrado por que por eso lo cree para recomendar otros blogs además de que con esto otros lo visitarían y verían los blogs que recomiendo y si era de su agrado lo seguirían y hasta ahora me ha encantado el resultado del blog.

    Ha cique con mucho gusto recomendare tu blog y lo de la imagen no es obligatorio es como tú lo desees el blog es para ustedes yo solo pido titulo del blog y la sinopsis, resumen, prologo, etc. Lo de la imagen ya es cuestión del autor te darás cuenta que solo tengo 6 recomendaciones con imagen claro que 1 esta 2 veces porque son 2 imágenes distintas pero la cuento como 1.

    No te preocupes eso si me gusta tu blog así que seguiré.

    Hasta pronto sigue así eres genial.

    Tu nueva seguidora yously

    http://blog-que-quieras-recomendar.blogspot.com/2010_11_01_archive.html

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