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La historia "La razón de mi existencia" está siendo modificada. Estoy corriguiendo faltas ortográficas y argumento. Hay 19 capítulos corregidos. Disculpen las molestias :)

martes, 26 de octubre de 2010

Capítulo 6: Empapados.

Capítulo 6: Empapados.



Pov Bella:

Me sentía tremendamente emocionada, demasiado incluso para mi gusto. No comprendía ese sentimiento de frenesí que atravesaba todo mi cuerpo. La emoción y alegría atravesaba todas mis venas y la única razón era que en unas pocas horas volvería a verlo. No podía creer que me sintiera como una adolescente en espera de su primer amor. Era estúpido, realmente estúpido.

Cuando viniera solo hablaríamos sobre la adopción de Rosi y todos los trámites que hacían falta. Después él se iría y no pasaría nada más, claro que no pasaría nada más, ¿en qué estaba pensando? Era absurdo que mi mente se hiciera ilusiones. No comprendía nada, no me había sentido así hace mucho tiempo, y todas las repentinas sensaciones me estaban volviendo loca.

Solo lo había visto una vez, y sus perfectos rasgos se habían quedado grabados a fuego en mi memoria. Era tremendamente guapo. Sus atrayentes ojos verdes parecían llamarme hacia él. No podía dejarme guiar por todo lo que sentía, era demasiado ingenuo de mi parte pensar que había habido una especie de atracción entre nosotros. No me podía creer que con una simple mirada él había descontrolado todos mis ideales, todo lo que me había propuesto a lo largo de todos los años que me costó volver a tener una vida livianamente normal y tranquila. Si quería que todo fuera bien y no volver a jugar con el destino debería alejarme lo máximo posible de él.

Había grabado eso en mi mente, <<es tan solo un cliente más>>, lo tenía más que claro. No podría pensar en nada más, debería olvidarme de todo. No estaríamos más de una hora juntos, podría lograr controlar todo lo que sentía. Tenía la mente fría, más clara que nunca. ¿Por qué se habían descontrolado todos mis pensamientos con una simple mirada? En cuanto abrí la puerta y volví a ver sus hipnóticos ojos todo se fue por la borda. Agradecí a cuanto santo conocía el poder controlarme. Era más sencillo de lo que pensaba.

Al final todo había salido bien, me daba pena no volver a ver a Rosi, pero sabía que junto a él estaría en perfecto estado y bien cuidada. No debería preocuparme por ella.
Todo parecía ir perfectamente bien hasta que llegó el momento que me avergonzaría ante los ojos de él. Mojito llegó corriendo y Rosi se descontroló porque quería correr a jugar con él, no pude con su fuerza y cuando se soltó del collar perdí el equilibrio, cayendo directamente a la piscina.

Un fuerte grito abandonó mis labios, no pude evitar caerme. Sentía un fuerte ardor en mi tobillo y frío por todo mi cuerpo. Aunque hacía calor el agua de la piscina estaba más fría de lo que imaginé.
Me negué a salir del agua, por lo que agité mis brazos fuertemente para permanecer en el fondo. Aguanté todo lo que dieron mis pulmones y cuando ya no podía más y la falta de oxígeno me obligaba a salir escuché un fuerte chapoteo. Todo el agua de mi alrededor se removió fuertemente y se llenó de miles de burbujas. Sentí mi cuerpo ser jalado hacia la superficie rápidamente.

Di un hondo suspiro para conseguir oxígeno, pequeñas gotitas resbalaban por mi rostro. Sentí unas fuertes manos en mi cintura y sin esperármelo estaba sentada en el bordillo de la piscina. Bajé mi mirada y me quedé totalmente estupefacta. Edward estaba dentro del agua, removiendo sus piernas con rapidez. Su rostro tenía tatuado una mueca de preocupación. Me estremecí cuando sentí sus empapadas manos en mis rodillas. Nos quedamos mirando por más tiempo del debido, hasta que ambos reaccionamos.

—¿Estás bien? —Preguntó precipitadamente.
—Sí-í… —Contesté con vergüenza.
—¿No te has hecho nada? —Mi cuerpo se estremeció cuando dio un suave apretón en mis piernas.
—Es-estoy bien… —Tartamudeé. Me sentía atrapada por su mirada.
—Te sangra el pie. —Me dijo mirando hacia abajo.
—So-lo me he raspado un poco. —Sentía mis mejillas totalmente coloradas.

—Oh por Dios, sal del agua. —Le dije rápidamente.
—Está bien. —Sonrió levemente y haciéndose hacia un lado subió por el bordillo. Mordí mis labios cuando vi sus músculos contraídos. Me puse de pie yo también y me quedé ahí parada sin saber qué hacer o qué decir. Bajé la mirada sintiendo la vergüenza atacar mi cuerpo.
—Umm… Bella… ¿Seguro que estás bien?
—Sí, no me hice nada.

Elevé la mirada lentamente, sintiéndo mi cuerpo derretirse cuando me percaté de que su ropa se adhería a sus trabajados músculos como una segunda piel.
—Estás empapado por mi culpa. —Susurré.
—No te preocupes, no es nada. —Vi sus ojos moverse alrededor de todo mi cuerpo y me sentí peor aún. Seguramente tendría un aspecto horrible.
—¿No tienes frío?
—Para nada, hace mucho sol.
No dijimos nada más. Nos quedamos en completo silencio mirándonos el uno al otro. Mordí mis labios, se veía jodidamente bien así.

—I-iré a curarme… —Pronuncié al poco tiempo, cuando su mirada en mi cuerpo se hizo demasiado intensa para poder soportarla. Sentía mi piel arder, como si estara acariciando toda mi anatomía. Por un momento me sentí desesperada, anhelaba su toque en mi piel, sentía la lujuria y el deseo flotar en el aire.
—Deja que te ayude.
—De-acuerdo… —Me dirigí hacia el botiquín que había en los cambiadores, sintiéndome de nuevo un objeto de laboratorio.

Sentía su mirada penetrante en mi espalda, en mi cuerpo entero, y no podía dejar de temblar.
Me dirigí directamente hacia el botiquín y cogí unas cuantas gasas y alcohol. Elevé la pierna en un pequeño taburete y me di cuenta de que era más grande de lo que pensaba. No era grave, tan solo un raspón, pero se extendía por todo mi tobillo y un poco del talón.
—Deja que te ayude. —Tendió su mano.
—No te molestes…
—No es nada. —Arrebató las gasas y el alcohol de mis manos mientras reía.

Brinqué levemente cuando rozó la gasa impregnada en alcohol en mi piel. Escocía.
—Te arderá. —Pronunció lo obvio.
—Lo sé. —Su ceño se frunció mientras se concentraba en curar la herida. Lo hacía con movimientos suaves y lentos, teniendo el mayor cuidado posible. Mordisqueé mis labios. Su rostro aún tenía unas pocas gotas de agua resbalando por todos lados.
—Esto ya está. —Anunció.
—Gracias. —Sonreí, no me había dolido tanto como esperé. Había estado demasiada concentrada en otras cosas.

—Te traeré una toalla. —Me dirigí hacia otro pequeño armario y le tendí una toalla roja.
—Gracias.
—I-iré a cambiarme. —Entré rápidamente a uno de los cambiadores y agradecí encontrar otro vestido ahí. Doris.
No pude evitar llevarme una mano a mis labios para acallar el grito que casi escapa de entre estos. En cuanto me miré al espejo me di cuenta de que el vestido que llevaba se adhería a mi cuerpo empapado.

Mi piel se apreciaba perfectamente, a pesar de que el vestido era rojo. Mi negro sujetador se veía claramente e incluso la voluptuosa redondez de mis pezones erguidos. Emití otro grito ahogado que se perdió en mis manos. Quería enterrarme en un profundo agujero porque no soportaba toda la vergüenza que sentía atravesar mi cuerpo. Me sentía desesperada, realmente desesperada. No sabía como mirar a Edward ahora. Ya no me extrañaba que él me hubiera mirado de esa manera antes.

Sin pensarlo más me cambié rápidamente. Esta vez el vestido era negro y no había ninguna transparencia. Cepillé mi empapado cabello y tras largas respiraciones abrí con lentitud la puerta.
—Mi nana puede conseguirte algo de ropa. —Le informé.
—No te preocupes, está bien así. —Observó mi cuerpo con presura.
—De acuerdo, dime si necesitas algo más.
—No de momento.
—Bien. Ven, tomaremos alguna bebida. —Asintió.

Caminé más rápido que él. Quise mirar la hora y cuando observé mi muñeca me di cuenta de que había dejado el reloj dentro del cambiador. No me aseguré de nada, ni de donde se situaba Edward. Giré rápidamente para ir de nuevo al vestuario y en cortísimos segundos impacté contra su firme torso.
—Mier… —Elevé mi mirada para encontrarme con su rostro demasiado cerca del mío. Me separé velozmente de él.
—Lo siento yo…
—No te preocupes. —Desvió la mirada.
—¿Puede pasarnos algo más hoy? —Dije entre dientes.

—No tiene importancia. —Elevé mi rostro y me di cuenta de que volvía a haber poco espacio entre nuestros cuerpos. Desvié la mirada y mis ojos dieron de lleno con sus rosados labios. Pensé que se veían de lo más apetecibles. Vi su rostro acercándose más hacia mí. Mi respiración se entrecortó y mi corazón se aceleró. Miré su rostro casi rosando el mío, instintivamente entreabrí los labios. Su mentolado aliento chocaba contra mi boca, provocándome. Sus labios rozaron los míos, iba a corresponder al inesperado beso.

—Señorita la llaman por teléfono. —La voz de Doris interrumpió todo. Me separé rápidamente, sintiendo mi rostro arder por la sangre acumulada. No lo miré, me sentí incapaz. Me giré hacia la voz que me llamó.
—Sea quien sea que llamé después.
—Está bien señorita. —Doris me sonrió cálidamente y volvió hacia la cocina.
Me quedé por más tiempo del necesario mirando la ahora vacía puerta.

No me sentía lo suficientemente fuerte como para girarme y encararlo. ¿Cómo demonios me había dejado llevar de esa manera?, ¿dónde quedaron todas las ideas que introduje en mi cabeza sobre que era un cliente más? Todo se había esfumado como la pólvora en cuanto vi sus intenciones de besarme. Ahora sí que quería enterrarme en un agujero y desaparecer.
Lo sentí moverse detrás de mí y me tensé en mi sitio.

—Bella… —Susurró, no quise girarme, no podía girarme.
—Yo… —Obligué a mi cuerpo a reaccionar, no podía darle la espalda eternamente.
—Lo siento, quise ir por mi reloj y no me percaté de que estabas detrás. —Hablé demasiado rápido.
—No te disculpes, no tiene importancia. —En ningún momento había levantado la mirada. Tenía demasiada vergüenza.
—Soy una estú…
—No ha pasado nada ¿ok?
—Lo sé… Pero tal vez… Tu novia se puede enfadar. —Decidí de una vez levantar la mirada. Lo vi sonreír ladinamente.

—No tengo novia, no tiene importancia. —Me sentía demasiado feliz ante ese dato.
—Bien, olvidemos todo esto.
—De acuerdo. —Miró su reloj. —Tengo que irme.
—Te acompaño. —Susurré mientras lo guiaba a la entrada. En el camino cogí a Rosi que dormía plácidamente bajo los rayos del sol. No pude evitar reír levemente cuando recordé todo lo que había pasado por su locura.
—Nos veremos. —Habló él cuando ya habíamos colocado a Rosi dentro de su coche.
—Hasta luego. —Me quedé mirando la calle hasta que el plateado coche desapareció. Suspiré.

Me lancé boca abajo en mi cama, sintiéndome totalmente confundida por todo lo que había pasado. En tan solo dos horas parecían haber pasado los acontecimientos de toda una vida. Era ridículo que me pusiera tan enormemente nerviosa ante su presencia. No comprendía que pasaba en mi cuerpo y en mi mente, ambos parecían alocarse ante su presencia. Solo era un hombre más, un cliente, nada más. No podía dejar de recordarme eso, porque me sentía demasiado atraída por él, y eso para nada estaba bien. No para mí.
Tres golpes en la puerta cortaron mis pensamientos.

—Señorita Bella, tiene una llamada que hacer.
—Sí Doris, gracias. —Casi gruñí ante la mención de esa llamada.
Lo siento. —Escuché decir a Doris con arrepentimiento en su voz.
—¿Por qué?
—No debería haber interrumpido antes.
—¿Has visto algo? —Pregunté alarmada. Me senté en el borde de la cama.
—No nada, pero creo que interrumpí algo importante. —Ella parecía realmente mal. La llamé para que se sentara a mi lado.

—No pasa nada Doris. No tiene importancia. —Coloqué mi cabeza en su regazo y dejé que acariciara mi cabello. Como cuando era pequeña, siempre lograba tranquilizarme.
—Yo creo que sí era importante mi niña. —Sonreí, me gustaba que me llamara así.
—Para nada nana… —Vacilé.
—Parecían a punto de besarse. —Me paralicé.
—Eh… No, claro que no. Solo nos habíamos chocado. —Hice un intento de sonrisa.

—Parece nerviosa mi niña.
—No sé que me pasa con él Doris, pero descontrola todo dentro de mí.
—¿Qué sientes?
—No lo sé. No puedo sentir nada, lo conocí por primera vez esta mañana. ¿Se puede sentir algo tan rápidamente?
—Claro que sí mi niña. El amor es así.
—Esto no es amor Doris, no es nada. No sé que me pasa.
—No te cierres ante un sentimiento tan bonito Bella. Deja sentir a tu corazón. —Suspiré.

—Sabes que no puedo nana, es imposible.
—¿Por qué mi niña?
—No me permitiré volver a sentir nada por ningún otro hombre.
—No se deje influenciar por el pasado mi niña. Olvide todo eso y viva, viva de nuevo.
—No puedo olvidar el pasado nana, marcó mucho mi vida. No quiero volver a ser herida.
—Sabe que no todos son iguales. Le tocó sufrir, pero debe olvidar para prosperar, para ser feliz. Es muy joven mi niña, no se cierre puertas sin saber que hay antes detrás. —Me quedé pensativa.

—Tengo miedo nana, miedo de que todo se repita.
—Tiene que pensar en que nada de eso pasará. ¿Cuándo lo ve a los ojos qué ve en él?
—Siento que puedo perderme en sus ojos nana. Me siento atrapada en su mirada. Me siento cautiva de él.
—Disfrute de esos sentimientos mi niña. La vida le da otra oportunidad para amar, para ser amada. Se lo merece.
—No podemos hablar de amor nana. No aún. Ni siquiera sé si lo volveré a ver. —Acepté con pena.

—Búsquelo, no lo deje ir. Guíese por los latidos de su corazón.
—Tengo la cabeza hecha un lío. ¿Y si todo es un error?
—¿Y si no? Nunca lo sabrá si no lo intenta.
—Yo no puedo con alguien como él.
—¿Por qué mi niña?
—¿Lo has visto nana? Es perfecto, realmente perfecto. Y yo…
—Y usted es hermosa, por fuera y por dentro. —Sonreí irónicamente.

—No lograrás hacerme entrar en razón nana. No soy hermosa.
—Sí lo es mi niña. No deje que la invada la desconfianza en si misma.
—No sé que haré nana. El tiempo dirá. —No quise seguir hurgando en el pasado, me hacía mal.
—Piénselo bien mi niña. No lo deje escapar. —Asentí. —Iré a terminar de hacer su cena.
—De acuerdo.

Me quedé pensando en todas las palabras de mi nana y descubrí que ella tenía razón. Él era diferente, tenía que serlo. Solo me quedaba intentar acercarme a él sin importarme las consecuencias. Daría el todo por el nada, y ya no me importaba. Me jugaba todo aquello que me costó superar durante años y que ahora parecía no tener importancia. Dejó de tenerla cuando Edward Cullen apareció en mi vida.
 

Hello people! :)
Ya les dejo el nuevo capítulo. Como ven cada vez se pone más emocionante. Hay más acercamiento entre ellos. No se preocupen por el pasado de Bella y sus inseguridades, se sabrá todo lo que le ha pasado.
Espero sus opiniones.
Kisses.
By: Crazy Cullen.

2 comentarios:

  1. hui por favor que capitulo tan intenso con lo del pie y esas miradas y caritas tan cerca la una de la otra, y ya dijo el que no tenia novia asi que....
    jajajajaj un beso mi reina y te deje un comentario explicandote como hacer lo de los capitulos y dema pero al parecer no esta por aqui, a saber donde lo dejaria, en cualquier blog , madre mia la que se le haya encontrado seguro que piensa que estoy locaprofunda, asi que haremos una cosa, yo te doy mi correo, y tu me mandas un mensaje para asi saber el tuyo, y asi te pongo por mail los pasos a seguir para poder poner los capis colocados, ¿ok?
    un beso mi vida y nos vemos

    irenecomenda@hotmail.com

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  2. me parece q jacob entra en accion para el siguiente capitulo.x lo de la llamada,o me equivoco?eres genial,sigue asi

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