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La historia "La razón de mi existencia" está siendo modificada. Estoy corriguiendo faltas ortográficas y argumento. Hay 19 capítulos corregidos. Disculpen las molestias :)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Capítulo 2: Contrato nuevo y apuesto caballero.


Capítulo 2: Contrato nuevo y apuesto caballero

 

Pov Bella:

Desperté con energías renovadas, había descansado lo suficiente por la noche como para no sentir ni un atisbo de cansancio o mal estar. Elegí mi ropa minuciosamente y desayuné un vaso de zumo de naranja. Al ritmo de la canción “Lead the way” resonando dentro de mi coche, me dirigí a la clínica.

Tenía que entrevistar al posible nuevo empleado y estaba un poco nerviosa, nunca me acostumbraría a decirle que no a una persona que veía que no era eficiente.
Puntualmente mi secretaria me avisó de la llegada del chico y sin titubear le dije que le dejara pasar. Tenía que mostrar firmeza con todos desde el principio.

—Buenos días. —Una suave sonrisa acompañó su rostro.
—Buenos días, siéntate. —Le hice un pequeño gesto con mi mano.
—¿Tienes tu curriculum?
—Sí. —Con una mano nerviosa me tendió el papel dentro de una funda plastificada.
Mientras leía atentamente los datos impresos elevaba levemente mi mirada para examinar el aspecto físico del chico.

Era de complexión fuerte, sus anchos hombros y grandes brazos imponían respeto y firmeza. Los músculos de su pecho se adherían a  su exageradamente apretada camiseta, dejando ver que tenía un formado cuerpo sin excederse en la musculatura. Su pelo rojizo estaba dispersado por toda la superficie de su cabeza, sus hebras eran indomables e incontroladas y le daban un toque rebelde. Vestía con unos simples pantalones vaqueros acompañando a unas deportivas.

Me gustó lo que leí y sonreí por ello. Su formación era excelente, había estudiado en Harvard y sus notas eran magnificas, sin duda era todo un empoyón. Solo había trabajado anteriormente en el zoológico local de Los Ángeles durante dos años.

—Bien… —Miré el papel. —Elliot, me gustan tus estudios académicos.
—Genial. —Las comisuras de sus labios se elevaron levemente.
—De las tres personas anteriores que he entrevistado, eres el mejor cualificado para este puesto.
—Estupendo. —Añadió.
—Pero antes te haré algunas preguntas.
—De acuerdo.

—¿Por qué dejaste tu anterior empleo?
—Querían que trabajara en el medio acuático, con cualquier animal marino y yo no estudié nada de eso. Mi especialidad son los animales terrestres.
—Bien. —Asentí formalmente.
—¿Tienes un horario flexible?
—Sí, estoy libre.
—Bueno, todo lo demás está en regla por lo que serás tú el que acceda al empleo.

Sonrió. —Eso es genial. Muchas gracias.
—De nada. —Acompañé su sonrisa.
Apretó mi mano efusivamente.
—Al salir, pídele a mi secretaria tu horario laboral, también te dará todos los requisitos necesarios y resolverá tus dudas.
—De acuerdo.
—Hasta mañana.
—Nos veremos. —Salió enormemente feliz por la gran puerta contagiándome su alegría.

—¡Bella! —Alice entró chillando a mi oficina.
—¿Qué sucede? —Pregunté alarmada. 
—¿Quién es ese bombón que acaba de salir por la puerta. —Suspiré.
—El nuevo anestesista Alice.
—Preséntamelo por favor, por favor. —Su voz fue implorante.
—Alice…
—Por favor.
—Está bien.

Las dos nos dirigimos a la entrada de la clínica, para ver, si con algo de suerte, Elliot aún se encontraba ahí. Para beneficio de Alice, él estaba hablando con mi secretaria, la cual estaba siendo demasiado coqueta, a este paso se ganaría un despido.

—Elliot. —Le llamé cuando terminó de hablar. —Me gustaría presentarte un poco a los demás miembros de está clínica, antes lo olvidé.
—Perfecto. 
—Ella es Alice. —La señalé. —Se encarga de…
—Yo soy Alice y me ocupo del quirófano tres. —Cortó mis palabras para acercarse a él y darle dos besos.
—Encantado. —Él se había quedado un poco descolocado.
—Acompáñame y te enseñaré las distintas áreas.  
Iba a contestar pero lo interrumpió el timbre de la puerta principal.

Un chico alto, de complexión fuerte, con una melena rubia rizada, tez blanca y profundos ojos azules apareció gloriosamente por la ancha puerta.
—¿Te falta mucho? —Le preguntó a ¿Elliot?
—Lo olvidaba, tendrás que regresar andando, yo aún no he terminado. —El rostro de Elliot era de total disculpa.
—Genial. —El muchacho gruñó levemente y apretó los labios.
Dirigí una extraña mirada a Alice, que repentinamente se había quedado callada, demasiado extraño en ella.

Quedé asombrada con lo que mis ojos percibieron, su sonrisa iluminaba toda la estancia y sus ojos tenían un brillo especial que jamás se lo había visto. Un leve sonrojo adornaba sus mejillas. Me alarmé, ¿Alice sonrojada?
—Te dije que haría falta mi coche. —El chico rubio protestó con desdén.
—Lo sé, lo siento.
—¿Podemos ayudarte? —Pregunté amablemente.
—Emm… —Me miró con desconcierto. —Supongo que no.
—Bueno… —Titubeé sin saber que añadir.

—Yo puedo acercarte a donde quieras si lo deseas. —Sin poder evitarlo mis ojos se abrieron súbitamente por las repentinas palabras de Alice.
El chico de los preciosos ojos azules dirigió su mirada hacia ella y los dos, inmersos en algún mundo imaginario, se quedaron mirando por un tiempo demasiado largo.
—No quiero molestar.
—No es molestia. —Alice me miró a mí y supe todo lo que me quería decir con esa simple pero significativa mirada. Asentí levemente.
—Enseguida estoy contigo. —Le dijo mientras entraba casi corriendo a cambiarse de ropa.
—Emm… Bueno… —Todos nos quedamos abruptamente callados. —Puedes esperar a Alice aquí, yo iré con Elliot. —Soné un poco estúpida al decir eso, pero nada más podía procesar mi mente.

—Está bien. —Sonrió amablemente enseñando sus blancos dientes.
No quise decir nada más, sea lo que sea que los dos sintieron al verse solo podían comprenderlo ellos. Su comportamiento simplemente superaba los límites que mi cerebro podía comprender.  
Silenciosamente caminé al interior de la clínica con los pasos de Elliot tras de mí. Le enseñé cada sala para que no se hiciera un lío con cada sección, lo presenté con el resto de los empleados que ocupaban cada área y aprovechando le mostré su lugar de trabajo.

Era un chico hablador y para nada molesto, pero eso no impedía en su comportamiento amable y divertido. La sonrisa de mis labios no desapareció en ningún momento en el que estuvimos juntos, me agradaba mucho y sabía que tendríamos una buena relación.
Alice desapareció de mi campo visión en cuestión de pocos minutos, vino efusivamente a despedirse de mí y en cuanto le pregunté por lo que planeaba hacer simplemente dijo: “Iré con el hombre de mis sueños.”
No pude detenerla, por más que lo intenté era misión imposible. La obligué a que me manteniera informada de todo lo que hacía porque tampoco se podía fiar de aquel desconocido.

Por fin llegó el fin de semana y con él un sábado espléndidamente soleado y caluroso. Esa mañana me levanté más contenta de lo habitual y todavía no podía comprender el porque.
Saqué mi cabeza por la ventana y dejé que los rayos del sol impactaran directamente contra mi rostro. La sensación del sol fue espectacular.

—Nos vemos aquí a las cuatro de la tarde.
—De acuerdo. Entonces… ¿Él irá?
—No tengo idea, pero cuantos más seamos mejor.
—Sí, llevas razón. Será bueno conocerlo, debe ser encantador.
—Sí, eso no lo niego, no llegué a conocerlo mucho pero me dio esa sensación, además sus ojos son espectaculares.
—Que intriga. —Se rió.
—Será genial, bueno… Nos vemos.
—Adiós.

Preparé rápidamente mi habitual desayuno y sin dudarlo agarré a Rosi y Mojito para darles un largo y agradable paseo. Me sentía con más ánimo del normal, dada la situación en la que me encontraba. Sabía que la felicidad para mí era nada más que algo pasajero y fugaz pero disfrutaría de la grandiosa sensación lo máximo posible sin detenerme en pensar en las consecuencias que traían cada uno de mis actos.





Hello People! :)
Listo el segundo capítulo :D
Espero la disfruten y sea de su agrado, ya saben háganme saberlo y también sus dudas y lo que no les gusta, sean brutalmente sinceros.
Kisses! :)
By: Crazy Cullen.

4 comentarios:

  1. No es aburrido te pone en escena y pude imaginarme claramente la casa con precision y que alñegri por cierto saber que no les pasaria nada a los cachorros, ya sabia yo que no podias hacerles daño, ajajajaj
    un beso mi niña y ya estoy esperando tu proximo capi
    Siempre tuya
    Irene

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  2. Solo decirte que tengo un premio para ti en mi blog, lo podrás encontrar pinchando en la imagen de la cabecera de mi blog, espero que te guste, además de que ya publique el siguiente capitulo de mi historia desconocido entre vías, por si quieres leerla, y dejarme tu sincera opinión, que sabes que es muy importante para mi, muchos besos y nos vemos
    TKM
    Irene

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  3. guaay..me encanta esta bella...enserio

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  4. para nada aburrida.para escribir una historia y q los demas se metan en el papel hay cosas q tienes q describir,sigue asi.chao

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